La Catedral de Barcelona es de tres naves, pero con un solo ábside y
deambulatorio, o girola. Las naves tienen cinco tramos; el tramo
inmediato a la fachada es más largo que los otros tres, para acomodar
sus medidas a las del cimborrio que se levanta junto a la puerta
principal.
La estructura típica del gótico catalán, ordenada a aprovechar los espacios interiores de los contrafuertes, permitió abrir hacia el interior de la Catedral una serie seguida de capillas secundarias que circundan toda la basílica: en las naves, estas capillas son dos para cada tramo.
La estructura típica del gótico catalán, ordenada a aprovechar los espacios interiores de los contrafuertes, permitió abrir hacia el interior de la Catedral una serie seguida de capillas secundarias que circundan toda la basílica: en las naves, estas capillas son dos para cada tramo.
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